Obra Poética

Mi obra poética siempre va más allá del género y de la palabra. La razón por la cual establezco en esta página web una relación entre la poesía y otras áreas no es puro juego intelectual.  Yo escribo así.  Me voy a presentar yo misma y si peco de falta de modestia, pues, les pregunto, ¿no hemos vivido con la incomodidad de leer a escritores cuya existencia como personas nos disgustan pero igualmente leemos? Las razones casi siempre son de orden ideológico y político. O porque sabemos que la persona que escribe es una soberana miseria humana. En mi caso, yo no voy a seguir esperando que algunas cosas elementales (me) sucedan. Hago algo de fotografía, intento hacer documentales (Alwalida, los movimientos artísticos y literarios de los barrios de NYC), etc.; grabo una canción para Juan Gelman en el año 2012, sueño una instalación visual con los poemas de Juan Gelman y Gonzalo Rojas con la ayuda de Manuel Araneda desde Chile, instigo un proyecto que se becó acerca de la poesía y el cine (Echo of Voices) y trabajo interpretando una pieza musical para "Fashionable Muses", he viajado por el mar en busca de ballenas como parte de mi proyecto sabático y de vida. Todo eso y más o menos es mi poesía. Y no soy ave rara para muchos, pero para otros tantos, tal vez. Entre libro y libro a veces pasan décadas antes de publicarlos porque aquí  en los Estados Unidos no tengo o tenido tela de dónde cortar. Por eso, no quiero seguir como una penélope con su tejido esperando y esperando o como un Godot o como un coronel que espera una carta en el correo. Vivo en un país donde la lengua en que escribo me es prestada y  soy aquí una ciudadana de segunda categoría. Escribo sin librerías ni editoriales que avalen mi trabajo en castellano. No pertenezco a un país de editoriales para escoger y que el mercado sea sólido en todas sus gestiones. Escribo esperando de verano en verano la oportunidad de salir a otros hemisferios para poder escuchar el sonido de mi lengua todos los días, en todas partes, con todos sus registros y riqueza.  Y luego de ver publicado un libro en un país del sur, por ejemplo, regreso y le digo adiós a ese libro que apenas nació tuve que abandonar.  Porque allí en el sur como el norte sigo siendo una extranjera. Y si publico en mi isla, el mar se lleva mi voz cuando me voy. Me siento como una mala madre.  Hoy, sí, hoy me doy cuenta de que pude hacer más. No hubo reseñas, lecturas, nada.  Estaba desconectada de esa parte que conlleva la gestión hacia la movilización de mi obra.  Nuestro trabajo, por desgracia, exige que seamos promotores, agentes y vendedores. ¿Pero, cómo se mueve la poesía si es un hermoso animal esquivo entre otros animalitos que buscan también asomar la cabeza en busca del aire que respiramos? Este es el orden de los libros que solo presentan poemas: Para no morir por segunda vez, Leche/Milk, De toros y estrellas, Contracantos del aire a la rosa y Qué el mar no me falte. En 365 esquinas y Día Cero los poemas en prosa van postulando otro sentido acerca de la palabra poética. El cuento, la carta, cortos ensayos y relatos todos tienen un dejo poético. Mi texto querendón que comenzamos en Granada a montar como pieza de teatro se titula "Isla con atardeceres". Érase una isla sin hombres. En un balcón ocurría toda la historia. Los acontecimientos del tiempo estaban regidos por el sol. Un sol que amanece y un sol que atardecer sin principio o fin. El final está en deuda con Cinema Paradiso. El cine siempre está detrás de los bastidores de mi escritura, la música, la ciencia. Esa soy yo, eso es la materia de la que sale lo que escribo. No solo de poesía en verso vive el/la poeta.  La poesía va más alla de sus palabras.